viernes, 4 de julio de 2014

El día de la infamia

El 29 de septiembre de 2010 pasará a la historia como el día de la infamia para toda la ciudadanía española. Aquel día había convocada una huelga general en mitad de una situación de crisis y tras anunciarse por parte del gobierno unos fuertes recortes impuestos desde Europa totalmente inesperados por parte de un gobierno que se autodenominaba socialista.

La huelga había sido aplazada desde el mes de junio hasta septiembre por la inmediatez del verano. Los recortes habían sido anunciados a principios de mayo y aunque había tiempo, los sindicatos habían tomado esa decisión. Los sindicatos. UGT y CCOO habían sido víctimas de su propia incompetencia y también de una campaña de desprestigio por parte de la derecha española y de los medios de comunicación como pocas veces se había visto en la democracia española. El desprestigio de los principales sindicatos fue el arma principal con que se atacó desde el primer día a esta huelga general del 29 se septiembre.

Pero esta masiva presión por parte de la derecha, los medios y el gobierno no justifica en absoluto que una ciudadanía en pleno proceso de pérdida de derechos sociales se sume a la campaña que por aquellos días tumbó la huelga: "Yo no voy". Y la gente no fue. Aquel día yo estuve en la Puerta del Sol de Madrid y poquísima gente se sumó a la huelga. La ciudadanía no fue consciente de que nos estaban robando. La perplejidad quizás, el miedo a perder lo poco que tenían, no sé. Nada excusa que en aquella ocasión no saliéramos miles a la calle a reclamar lo que nos pertenecía.

El 29 de septiembre de 2010 la ciudadanía española tocó fondo. Quizás era justo lo que necesitábamos para el gran impulso que íbamos a dar 8 meses después, en esa misma Puerta del Sol.

Miguel Blanco Otano
TGV París - Burdeos, 27 de junio de 2014

martes, 24 de junio de 2014

El pensamiento político post-15M

Mucha gente sigue pensando que el 15M fue una acampada, una manifestación, o incluso una revolución fallida. Yo pienso que fue mucho más. Todo eso que la gente vio no es más que esa flor que anuncia una primavera fértil y bella.

El 15M fue la puesta en marcha de una estrategia nueva. Darnos cuenta de que con la vieja política los derechos de los ciudadanos tienen un límite: un techo de cristal que los poderes reales (económicos, judiciales, de comunicaicón, ...) han puesto para asegurarse que partidos políticos o iniciativas de cualquier tipo se quedan ahí, abajo, en lo simbólico. Ese techo lo ha acariciado el PSOE muchas veces, y se ha mantenido ahí debajo besando, por debajo del cristal, los pies del poder. Ese techo ha hecho rebotar a IU y otras propuestas políticas de verdadera izquierda. Ese techo existe. El poder nos deja jugar, pero no ganar.

El 15 de mayo de 2011 mucha gente estaba harta de ese techo, y comenzó la revolución que va a hacer estallar el cristal. No queremos lanzar cabecillas a ver qué pueden hacer con el cristal, el 15M quiere unir al 99% en la misma lucha de conquista de poder. Empoderar al ciudadano. Darle directamente la toma de decisiones. Subir todos juntos como una marea ante la que ni diques, ni techos ni nadie pueda quedar seco. El 15M cambia el pensamiento político haciendo que todos participemos en la política, que todos tengamos voz, poder de decisión. En la política del siglo XXI todos tenemos cabida porque todos tenemos que estar. Porque de no ser así no servirá de nada. ¿Y cómo meter a los zorros y los conejos en el mismo arca? Pues no sabemos, porque nunca lo hemos hecho antes, pero sabemos que se tiene que poder, porque es la única manera.

Los agentes políticos de antes, sobre todo los de la izquierda, deben tratar de comprender el nuevo paradigma de pensamiento político. No porque si no lo hacen vayan a ahogarse, que también, sino porque realmente necesitamos de todo el mundo en esta marea de pensamiento, de participación ciudadana, de empoderamiento político que fue, y que es, el 15M.

Miguel Blanco Otano
París, 24 de junio de 2014

viernes, 6 de junio de 2014

Manifiesto republicano

El debate entre Monarquía y República es un debate que no voy a permitir que suceda en términos de igualdad de opciones. No son dos colores de una paleta, ni dos frutas de un plato, ni dos sombreros en un perchero sobre los que haya que elegir al gusto.

Estamos hablando de un sistema igualitario, por un lado, con todas las personas al mismo nivel de derechos y obligaciones, y de otro sistema que me ubica por debajo de otros, en calidad de súbdito, otorgando a una persona más derechos que a mí. Un modelo que rompe, de parte a parte, el contrato social de igualdad con el que me comprometo a vivir en esta sociedad.

Un modelo que me denigra como persona en los ideales de absoluta igualdad en los que esta sociedad y mi familia me han educado, incluso aunque sea votado por una mayoría amplia, será un modelo al que yo me opondré en todos y cada uno de los días de mi vida.

Miguel Blanco Otano
París, viernes 6 de junio de 2014

miércoles, 14 de mayo de 2014

Cañonazos en el siglo XXI

El 15 de mayo de 2011 y las semanas que le siguieron fueron días clave para la historia de España, por mucho que se trate ahora de banalizar lo que allí pasó. En aquellas plazas aprendimos a hablar, a consensuar, a entendernos. Aprendimos la política del siglo XXI. Esta nueva política no entiende de luchas entre frentes, ni de ganadores y perdedores. Esta nueva forma de ver las cosas habla de cooperación, de diálogo, de entendimiento. No entiende de jugadas electoralistas, no entiende de parlamentos bloqueados al diálogo, de mayorías absolutas. Todo eso queda muy atrás. Obsoleto. No es posible entender esos conceptos en los términos de la política del siglo XXI.

En el contexto del siglo XX, y con un parlamento como el extremeño bloqueado al diálogo por una mayoría absoluta del PP tras el fichaje previo talonario de uno de los miembros de IU, la jugada de Guillermo Fernández Vara de la moción de censura de la pasada semana se entendería como un cañonazo certero en la muralla romana del coronado emperador Monago. Y en el contexto del siglo pasado, muchos aplaudiríamos, como muchos de hecho aplauden, el puñetazo en la mesa, el cañonazo, como una jugada de diez, astuta y necesaria. De hecho, cierto es que el parlamento extremeño, sus normas democráticas, sus miembros y sus sillas son del siglo pasado. Así que también es cierto que quizás ese cañonazo, a día de hoy, sea lo mejor que Guillermo Fernández Vara pueda y deba hacer.

Pero sucede que nosotros ya estuvimos en las plazas del siglo XXI y probamos el sabor de la nueva política del siglo XXI. Esa que no entiende de cañonazos ni de jugadas electoralistas entre bandos dentro de un parlamento. Es por eso que, aunque Guillermo haya hecho, quizás, lo mejor que puede hacer, seguimos sin entenderlo. Seguimos sin entender que haya parlamentos donde no se puede parlamentar. No entendemos que una sola persona con un cheque azul en el bolsillo tenga potestad para bloquear la voluntad popular. No entendemos nada de eso, porque concebimos la política como una plaza en la que sí es posible entenderse, en la que sí es posible comunicarse y llegar a acuerdos de consenso donde la mayoría está satisfecha con la decisión tomada.

Es por eso que muchos criticamos la jugada de la falsa e imposible moción de censura de la semana pasada. Y no como una crítica directa a Guillermo Fernández Vara, sino como una muestra de asombro ante un sistema político estancado en unas normas del siglo XX, que no puede ni podrá nunca satisfacer las necesidades de una ciudadanía educada en las plazas del siglo XXI.

Miguel Blanco Otano
Berck, Francia, 13 de mayo de 2014.

lunes, 24 de febrero de 2014

Los Reyes Magos, los padres y el 23F

Los reyes magos son unos señores que vienen de Oriente y dejan regalos para todos en las casas. Hasta que descubres que son los padres. Esa mentira es muy bonita y ayuda en la educación de los niños creando ilusión y creciendo ellos más felices. Pero cualquier persona que a medida que crece ya empiece a sospechar y al que se le siga ocultando esta o cualquier otra realidad habiendo llegado ya a la edad adulta puede llegar a enfadarse. E incluso abandonar el domicilio familiar por no dejarle desarrollarse como persona adulta. En el crecimiento y maduración de la persona es necesario la asunción de la realidad, sea cual sea, y estar al tanto de lo que sucede, haciéndonos responsables de nuestro presente, de nuestro futuro, y también de nuestro pasado.

En España, la España democrática, estamos en una situación parecida: nuestros autodenominados padres democráticos no nos quieren contar qué pasó de verdad el 23 de febrero de 1981. No sabemos si siguen pensando que somos una democracia adolescente o es que realmente hay cosas escalofriantes que no quieren que sepamos.

En cualquiera de los dos casos, es hora de emanciparse del domicilio paterno y empezar a buscarnos la vida de forma autónoma si queremos llegar a ser una democracia adulta, responsable, madura e independiente.

Miguel Blanco Otano
Malargüe, Argentina, 24 de febrero de 2014