jueves, 22 de noviembre de 2012

No podemos perder

"El camino de la educación es irreversible."

Podría parecer que cada vez el asunto de vivir está más jodido. Y puede que así sea. Los que manejan los resortes y se adueñan de todo están cada día más crecidos y con más recursos. Y los que sufrimos sus desmanes somos cada vez más pobres y más desamparados. Nos quitan la sanidad, la educación, la libertad de expresión. Nos hacen pagar más para que ellos se lo lleven crudo. Indultan a los que roban millones y desahucian a los que no pueden pagar migajas. Se amparan en una crisis provocada por sus abusos para seguir abusando cada día más. Nos mean encima y dicen que llueve.

Pero uno ha leído cosas y sabe que hace muchos años las cosas pintaban aun peor. No sólo no había ciertos derechos que ahora peligran, sino que ni siquiera se pensaba que pudiera haberlos. Nadie sabía leer y las violaciones a los derechos humanos se producían ante un silencio terrible que las hacía invisibles o indiferentes. Antes ni siquiera había derechos humanos. Antes la gente se moría y punto.

Ahora han cambiado muchas cosas, pero entre todas ellas hay una que es un arma invencible: la educación. En algún momento de la historia a alguno de nuestros héroes se le ocurrió la magnífica estrategia de encaminar nuestra sociedad hacia una educación universal y gratuita, y en ese momento empezamos a ganar. Todo aquello que hemos avanzado con la educación nadie nos lo puede quitar: el camino de la educación es irreversible.

No es que ahora tengamos más posibilidades de victoria, es que ahora estamos más convencidos que nunca de que no queremos aceptar la derrota.

Miguel Blanco Otano
París, noviembre de 2012

martes, 6 de noviembre de 2012

Llega el tiempo de gritar

Llega el tiempo de gritar
y abalanzarse a la calle,
de volver hacia el valle.
O de mirar y callar.

Llegan días de vengar
tanta afrenta sufrida,
tanta sangre escupida.
O de mirar y callar.

Llega la hora de sufrir,
de maldecir las mentiras,
de esgrimir nuestra ira.
O de mirar y morir.

Llega el tiempo de salir
de esta piel de cordero.
De ahuyentar nuestro miedo
levantando los puños.
De salir de lo oscuro.
De cegarse a vivir.

Miguel Blanco Otano
París, noviembre de 2012

martes, 9 de octubre de 2012

El recuerdo te mantiene en la distancia

El recuerdo te mantiene en la distancia,
tan lejana de este puerto ya vacío,
tan ausente de mi miedo y de mi frío,
que de ti sólo me queda la esperanza.

Miguel Blanco Otano.
Badajoz, diciembre de 2004.

viernes, 5 de octubre de 2012

Carta abierta a los estudiantes de doctorado españoles

Hola compañeros.

Me he dado cuenta hoy de que llevo 9 meses haciendo mi doctorado en Francia y quería contaros algunas cosas sobre lo diferente que es el doctorado en Francia y en España.

Se me ha ocurrido hoy porque acabamos de tener una reunión todos los estudiantes de doctorado con el director del laboratorio. En total seremos cerca de la veintena, más alguno que se ha escaqueado. Entre otras cosas nos ha contado que tenemos derecho a un ordenador, a hacer cursos que proponga la escuela de doctorado y demás. Nos ha hablado del sistema de padrinos que tienen aquí para asesorar y proteger a los doctorandos. Nos ha dicho que ni se nos ocurra pagar ningún vuelo para ningún viaje, que eso lo paga y adelanta el laboratorio. Y muchas más cosas.

El otro día me pilló el responsable de doctorado por banda y me empezó a interrogar (sí, interrogar) sobre el estado de mi tesis, y advertirme de que era común que me viera envuelto en otras tareas y que debía centrarme en mi tesis. Y que hablara con mi jefe para aclarar los siguientes pasos para terminarla en 3 años que tengo de contrato.

En definitiva, lo que yo saco en conclusión, y a eso me quería referir desde el principio, es que aquí se considera al estudiante de doctorado como un trabajador más, con todos sus derechos, y en igualdad de condiciones que el resto, y lo que es más importante, todos saben y asumen que el favor que le hace el director al estudiante al dirigir es el mismo que le hace el estudiante al director al trabajar para él. En España nos han vendido que es un favor y que tenemos que tragar con lo que sea. Y no es así.

Aquí nos dan 3 años para hacer la tesis, y como no acabes estás jodido. Y es responsabilidad del alumno y del director hacerlo en esos 3 años. Allí, se hacen los remolones para tenernos todo el tiempo que puedan, porque asumen al estudiante como mano de obra barata. O gratis. Y no es así.

Viendo cómo funcionan aquí las cosas me han entrado ganas de que allí también funcionen así. Y oyendo las noticias que me llegan de dinero que adeudan las universidades (que llega a ser de miles de euros) a estudiantes de doctorado que cobran 800€ al mes, me ha apetecido dar mi opinión, para que no os dejéis comer por esa pandilla de víboras que son todos los departamentos de todas las universidades españolas, con contadas, honrosas y conocidas excepciones.

Reclamad a vuestro director planes de trabajo para terminar a tiempo y con financiación. Que os paguen los viajes y los cursos que propongáis. Es la universidad pública, no la empresa de nadie.

Sé de sobra lo que vais a decir porque sé que todas las universidades se caen a cachos, pero que no la paguen con vosotros/nosotros. Mucho ánimo con las vacas flacas. Recordad que sois la esencia de la Universidad.

Abrazos para todos.
Miguel Blanco Otano
París, octubre de 2012

jueves, 13 de septiembre de 2012

Badajoz, dulce Badajoz

(Publicado en el diario extremeño Hoy el jueves 13 de septiembre de 2012)

Fue la curiosidad de probar los nuevos carriles bici de Badajoz lo que me llevó el otro día a explorar de nuevo el paseo fluvial, el nuevo edificio de la biblioteca, y de ahí a la Alcazaba y muchos más sitios con mi vieja bicicleta con la que otros días recorría Badajoz de norte a sur y de este a oeste. La primera impresión fue que el carril bici estaba bien. Los 50 metros de carril bici. Discúlpenme no conocer el dato exacto de cuántos metros de carril bici hay en Badajoz pero son, a todas luces, insuficientes para satisfacer las necesidades de tantos amantes de las dos ruedas que hay en nuestra ciudad. Pero esto es sólo un ejemplo.

Desde que dejé Badajoz dirección norte hace ya 6 años he vivido en ciudades como Santiago de Compostela, Madrid, Ginebra, La Plata o París. Y no se trata de que aquí inventemos nada nuevo. No tenemos que estar a la vanguardia de nada. Esto es Badajoz. Siempre la defiendo y nunca la he descrito como puntera en urbanismo, ni por tener la mejor universidad, ni el casco antiguo más encantador, ni como lo mejor en nada. Salvo en calidad de vida. Siempre, en cualquier ciudad y en cualquier momento, he defendido que en Badajoz es posible tener el mejor nivel de calidad de vida posible. Mejor que París. Mejor que Suiza. Es esa no necesidad de ser punteros en nada nuestra mejor baza.

¿Problemas con los coches en el casco antiguo? ¿No sabemos cómo implementar más carriles bici? ¿Cómo atraer más familias de gente joven al centro de la ciudad? ¿Cómo recuperar el río? No hay que inventar nada. Se trata de preguntar a quien sabe, viajar a las ciudades donde estos problemas ya los han resuelto. Se trata, simplemente, de copiar. Sí. Copiar. El casco antiguo de Santiago de Compostela es magnífico. Pero además de la Catedral del Obradoiro, lo que le da ese encanto es la ausencia de coches y la vida cultural que hay. Copiemos eso. En la calle Menacho hemos quitado los coches pero hemos cambiado un cine por un Zara. El lago Leman en Ginebra es pura efervescencia cada verano, nuestro río no tiene nada que envidiarle, salvo por la efervescencia que le da tantas actividades culturales y para jóvenes. París tiene en sus calles casi más bicicletas que coches. ¿Cómo lo han hecho? Copiemos eso. Habilitemos los nuevos carriles bus también para las bicis, por ejemplo. Me fijé: está pintado el símbolo del autobús, del taxi y de la moto, pero no el de la bici. Quizás es que ni siquiera se han acordado de ellos.

También hay problemas más complejos, como barrios donde la mafia y la droga campan a sus anchas, trazar líneas para los nuevos planes generales de ordenación urbana, cómo atraer industria, la gestión de barrios y pedanías, pero incluso todo eso, estoy seguro, que son asuntos con los que otras ciudades también han tenido que lidiar. Aquí, en muchos casos, se sigue mirando para otro lado.

Pero claro, es posible que el problema sea simplemente otro, que no se trate de resolver los problemas de la ciudad, que no haya nadie buscando que Badajoz tenga una calidad de vida superior. Puede que la apatía se haya instalado en las instituciones públicas y partidos políticos. En ese caso, el problema es realmente grave. Llegará un día en que pueda volver a Badajoz, y será fantástico ver que no estamos todavía luchando con problemas que cualquier urbanista resuelve con los ojos cerrados.

Miguel Blanco Otano
Badajoz, agosto de 2012