lunes, 27 de febrero de 2012

El contrato social

“El encontrar una forma de asociación capaz de defender y proteger, con toda la fuerza común, la persona y los bienes de cada uno de los asociados, pero de modo tal que cada uno de estos, en unión con todos, solo se obedezca a sí mismo, y quede tan libre como antes”
Rousseau, 1770.

¿Cuándo se ha roto "El contrato social" que nos liga a este sistema? ¿Y por qué seguimos pagando la cuota de suscripción?

miércoles, 22 de febrero de 2012

PSOE y PP, la misma mierda es

¿Son lo mismo PSOE y PP? Obviamente no lo son, y estos días de negro invierno, entre palizas policiales a niños de secundaria y reformas laborales, nos estamos dando buena cuenta de ello. Sin embargo, me mantengo en la postura de "PSOE y PP la misma mierda es".

El PSOE se sabe en una posición de privilegio como única alternativa al derrotismo y fatalismo que produce tener a los fachas de siempre, a los dueños de España, en el poder. Se sabe cómo único salvador de la barbarie de esta gente, lobos sin piel de cordero, cruzados en busca de acabar con todo atisbo de pensamiento y progreso. Como única salida a que se mantengan en el poder por los siglos de los siglos.

El PSOE, Partido Socialista Obrero Español, ha tenido oportunidades de sobra a lo largo de varias legislaturas para completar este amago de transición que se intentó en los años 70 y 80. Ha tenido ocasión de realizar reformas en el sistema electoral, de completar e impulsar cambios en las estructuras universitarias, económicas, financieras, judiciales, policiales y militares. Y no lo ha hecho. No lo ha hecho porque, a cambio de favorecer la democracia en este país, habría de ceder ese monopolio de la salvación que ahora atesora. Dejaría de ser el único caballero andante, adalid del progreso que puede salvarnos de la decadencia y conservadurismo del PP. Habría de ceder, por tanto, su pedacito de poder.

El PSOE hace algunas cosas bien, y otras mal. Pero lo que peor ha hecho en los últimos 30 años ha sido mantener y alimentar una estructura de país que no permite el verdadero progreso. Por eso "PSOE y PP, la misma mierda es".

Miguel Blanco Otano
Paris, febrero de 2012.

lunes, 30 de enero de 2012

Una ciudad moderna

Suena la música al tiempo que la película termina, y sobre las magníficas notas de Yann Tiersen se ven las imágenes de Amélie Poulain y Nino Quincampoix en la motocicleta de este último por la sinuosas calles de Montmartre. Son momentos de libertad, en los que la sonrisa te inunda la boca.

No he olvidado esa sonrisa tras más de una década desde que viera la película por primera vez, ni mucho menos, pero estos días vuelvo a revivirla. Esa sonrisa, cuando salgo de mi casa cerca del barrio de Montmartre, me monto en la bici y, a través de los magníficos carriles-bici que la ciudad nos tiene preparados me lanzo hacia mi trabajo en el centro de la ciudad, envuelto en una maraña de ciclistas junto a los que, cada mañana, inundamos “la cité des lumières”.

Sentir el aire en tu cara, poder contemplar tu hermosa ciudad, hacer un ejercicio suave, llegar antes al trabajo, sonreír … Eso es lo que significa para mí tener una ciudad que apuesta por la bicicleta como medio de transporte. Un ayuntamiento que se preocupa por tener un servicio de alquiler de bicicletas como el Velib de París. Unas calles con un espacio dedicado casi exclusivo para bicicletas o transporte público. Un ayuntamiento que apuesta, en definitiva, por tener una ciudad del siglo XXI.

No se trata de otra cosa que de calidad de vida. A un precio irrisorio, ¿a qué estamos esperando?

Miguel Blanco Otano.
París, febrero de 2012.

Partir

"Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar."

Dice el tango que no es bueno partir mirando atrás. Y no lo hago. Me voy a la busca de nuevas aventuras. De nuevos escenarios. De nuevos amigos, abrigos, corazones y razones. Al encuentro de una ciudad fascinante como es París en la que quiero hacerlo y tenerlo todo aquello que las películas, libros y canciones crearon en mi soñadora mente. Me voy, como siempre, creyéndome ese explorador que el siglo XXI nos impide ser. Me voy ilusionado como la primera vez que dejé Badajoz para irme, a galope tendido, a la maravillosa Compostela.

Pero no es posible dejar atrás una ciudad como Madrid sin soltar una lágrima. No es posible dejar aquí a tantos y tan buenos amigos que han perfilado y moldeado mi corazón al ritmo y compás de latidos amables. De abrazos sinceros y de lecciones de vida. Y no va a ser posible vivir en ningún sitio sin echaros, día tras día, de menos.

No huyo, sino muy al contrario. Me voy con la alegría de haber sido muy feliz entre vosotros.

Miguel Blanco Otano.
Madrid, diciembre de 2011.

martes, 17 de enero de 2012

París no es una ciudad

No sé qué edad, ni qué aspecto tienen, porque duermen envueltos en sacos de dormir viejos sobre los bancos del metro. Son tres. La gente pasa por su lado sin apenas darse cuenta.

A la salida por las escaleras mecánicas, apenas rozas la calle, me ciega el olor a pan recién hecho por la panadería de la esquina, y se me nubla el pensamiento cuando me asomo al mostrador donde tantos y tan deliciosos panes, bollos, pasteles y demás son expuestos con mimo y cariño.

Más adelante, al tratar de cruzar la cera camino de la universidad, casi soy atropellado en un paso de cebra que nadie respeta. Cuando voy acercándome al edificio de mi facultad, me cruzo con algún compañero que, aun por lo pronto que es, me dedica su mejor sonrisa y su más tierno "bonjour".

Como soy español hay quien pone pegas para alquilarme un piso pero en cuanto saben que soy estudiante de doctorado todo son alabanzas y respeto.

Esta ciudad no es una ciudad. París son muchas ciudades. ¿Cuál es la mía? Eso voy a descubrir.

Miguel Blanco Otano.
París, enero de 2012.