Pseudopatente nº2
Fecha
Abril 2009
Descripción
Al preguntar la contraseña para el inicio de sesión hay dos opciones:
1) Inicio de sesión de usuario habitual (con contraseña).
2) Inicio de sesión de usuario invitado (sin contraseña).
De ahí se derivan dos opciones:
A) Inicio de sesión de usuario habitual acertando la contraseña: acceso a la sesión. Uso normal y diario del dispositivo.
B) Inicio de sesión de usuario habitual introduciendo una contraseña incorrecta (opción de poder fallar varias veces o ninguna): activar sistema de alerta.
C) Inicio de sesión de usuario invitado: activar sistema de alerta.
El sistema de alerta consiste en una sesión de usuario invitado completamente normal (sin datos del usuario principal, aparentando un ordenador recién formateado) y no sospechosa para el nuevo e indeseado usuario por tiempo ilimitado en la que, en segundo plano y sin que el usuario se entere, se envía por correo electrónico información de hora, localización, wifis cercanas, historial de navegación, pantallazos y si es posible capturas de la cámara frontal del dispositivo.
Permitirá obtener mucha información del ladrón sin que éste conozca que está siendo espiado o investigado.
martes, 15 de octubre de 2013
Buscador de imágenes
Pseudopatente nº1
Fecha
Algún momento entre 2005 y 2009
Descripción
Un buscador de secuencias por imágenes. La entrada es una imagen (o sección de una imagen) y por reconocimiento de patrones busca por toda la red un patrón parecido.
Permite buscar tus propias fotos en la red. Fotos que hicieron otros turistas cuando te hiciste esa foto. Encontrar algún amigo en la red del cual sólo conservas una vieja diapositiva. Mil usos más personales y profesionales: policía, identificación de objetos desconocidos, ...
Ya inventado
Aplicaciones como Faces de Apple ya hace algo parecido, pero no permite la búsqueda en toda la web. Es un problema de simple potencia de computación.
Fecha
Algún momento entre 2005 y 2009
Descripción
Un buscador de secuencias por imágenes. La entrada es una imagen (o sección de una imagen) y por reconocimiento de patrones busca por toda la red un patrón parecido.
Permite buscar tus propias fotos en la red. Fotos que hicieron otros turistas cuando te hiciste esa foto. Encontrar algún amigo en la red del cual sólo conservas una vieja diapositiva. Mil usos más personales y profesionales: policía, identificación de objetos desconocidos, ...
Ya inventado
Aplicaciones como Faces de Apple ya hace algo parecido, pero no permite la búsqueda en toda la web. Es un problema de simple potencia de computación.
Pseudopatentes
Desde hace tiempo vengo clamando que soy un inventor de cosas ya inventadas. Es decir, invento cosas y más tarde descubro que ya alguien la inventó antes. Hay algunas ocasiones (supongo que la mayoría) en las que reconozco que mi ocurrencia ha llegado tarde, pero en otras ocasiones, la cuestión de quién fue el primero en idearlo, no está tan clara.
En muchas ocasiones me hubiera gustado acercarme a la casa de patentes a registrar ciertas ideas, pero los aproximadamente 700 € que vale el trámite me han echado siempre para atrás. En lo sucesivo, voy a publicar en mi blog las ideas que voy teniendo y que por cuestiones económicas no van a ser patentes. En algunas ocasiones a la cuestión económica se suma la falta de recursos técnicos para llevarla a cabo o la sencilla evidencia de que mi invento es una tontería como un piano. Pero es mi idea y quiero que vea la luz del día.
No son patentes, así que las llamaré pseudopatentes.
En muchas ocasiones me hubiera gustado acercarme a la casa de patentes a registrar ciertas ideas, pero los aproximadamente 700 € que vale el trámite me han echado siempre para atrás. En lo sucesivo, voy a publicar en mi blog las ideas que voy teniendo y que por cuestiones económicas no van a ser patentes. En algunas ocasiones a la cuestión económica se suma la falta de recursos técnicos para llevarla a cabo o la sencilla evidencia de que mi invento es una tontería como un piano. Pero es mi idea y quiero que vea la luz del día.
No son patentes, así que las llamaré pseudopatentes.
lunes, 17 de junio de 2013
La ignorancia no da la felicidad
Imagínense que todos nuestros bocadillos fueran de jamón york. Rico, en efecto. Pero aquellos que hemos probado el jamón serrano, y sobre todo el ibérico, sabemos que hay algo más allá. Es cierto que hay quien se frustaría si, conociendo que existen ibéricos de primera calidad, tuviera que conformarse con el jamón york.
Es cierto también que, en cierta medida, la ignorancia puede dar la felicidad. Sin embargo, es un modo fácil de la felicidad. Es una felicidad descafeinada, un jamón york. Aquellos que hemos probado el jamón bueno sabemos que hay más allá. La pregunta clave en todo esto es: ¿es la felicidad del que no conoce el jamón ibérico igual de satisfactoria que la de aquel que disfruta (o ha disfrutado alguna vez) de su exquisito sabor? Mi respuesta es no. La felicidad no es algo relativo (algún día formularé de manera completa mi teoría filosófica no-relativista) si no una cualidad personal que nada tiene que ver con aquello que te falta, sino (quizás) con aquello que tienes o eres.
Si eres infeliz porque te faltan cosas, lo serás siempre, seas consciente o no de que te faltan esas cosas. La felicidad (quizás) no te la da tampoco aquello que sí tienes, aunque te falten cosas, es algo más complicado, es una filosofía de vida, una religión, quizás, para mí, una cuestión de fe.
Si eres feliz eres feliz, y punto.
Miguel Blanco Otano
Badajoz, junio de 2013
Es cierto también que, en cierta medida, la ignorancia puede dar la felicidad. Sin embargo, es un modo fácil de la felicidad. Es una felicidad descafeinada, un jamón york. Aquellos que hemos probado el jamón bueno sabemos que hay más allá. La pregunta clave en todo esto es: ¿es la felicidad del que no conoce el jamón ibérico igual de satisfactoria que la de aquel que disfruta (o ha disfrutado alguna vez) de su exquisito sabor? Mi respuesta es no. La felicidad no es algo relativo (algún día formularé de manera completa mi teoría filosófica no-relativista) si no una cualidad personal que nada tiene que ver con aquello que te falta, sino (quizás) con aquello que tienes o eres.
Si eres infeliz porque te faltan cosas, lo serás siempre, seas consciente o no de que te faltan esas cosas. La felicidad (quizás) no te la da tampoco aquello que sí tienes, aunque te falten cosas, es algo más complicado, es una filosofía de vida, una religión, quizás, para mí, una cuestión de fe.
Si eres feliz eres feliz, y punto.
Miguel Blanco Otano
Badajoz, junio de 2013
lunes, 10 de junio de 2013
Quererse
Hace ya tiempo aprendí que no sería el salvador del mundo. No sería ni Silvio Rodríguez ni Luis Eduardo Aute. Ni Ernesto Guevara ni Isaac Newton. Soy una persona normal. Pero, afortunadamente, también he aprendido a ser feliz y disfrutar de mi situación. Y aun siendo consciente de mi normalidad, estoy convencido al mismo tiempo de mis infinitas posibilidades. Sé que soy capaz de mil retos y más. Sé que pocas cosas hay que se me resistan. Tengo, por decirlo en términos muy de moda, un alto concepto de mí mismo.
Y eso está bien. Gracias a mi familia, a mi entorno, amigos, o lugares en los que he crecido, tengo un buen concepto de mí mismo, he aprendido a quererme, apreciarme y valorarme. Y no creo que esto esté reñido, ni mucho menos, con un valor muy importante en mí: la humildad. No está reñido, porque en la misma manera que me valoro a mí mismo, valoro a la gente que me rodea, tratando de apreciar en ellos sus aspectos más positivos, que me ayudan a disfrutar de ellos y, mediante esta valoración, ellos de mí. Resulta que el cariño y el aprecio no son escalas relativas, que necesiten de odiar a alguien para amar a otro. Son absolutos, y además, se retroalimentan. No me quiero a mí mismo porque sea más que nadie, sino porque he aprendido a hacerlo.
Animo, desde mi humilde rincón, a mirar los lados positivos de nosotros mismos y de la gente que nos rodea para aprenden a valorar, apreciar y amar a todos nuestros allegados y, sobre todo, a nosotros mismos. Todos tenemos aspectos negativos o puntos débiles, pero para eso ya está la maldita realidad día a día recordándonoslo. Nosotros a lo nuestro, que es quererse.
Y eso está bien. Gracias a mi familia, a mi entorno, amigos, o lugares en los que he crecido, tengo un buen concepto de mí mismo, he aprendido a quererme, apreciarme y valorarme. Y no creo que esto esté reñido, ni mucho menos, con un valor muy importante en mí: la humildad. No está reñido, porque en la misma manera que me valoro a mí mismo, valoro a la gente que me rodea, tratando de apreciar en ellos sus aspectos más positivos, que me ayudan a disfrutar de ellos y, mediante esta valoración, ellos de mí. Resulta que el cariño y el aprecio no son escalas relativas, que necesiten de odiar a alguien para amar a otro. Son absolutos, y además, se retroalimentan. No me quiero a mí mismo porque sea más que nadie, sino porque he aprendido a hacerlo.
Animo, desde mi humilde rincón, a mirar los lados positivos de nosotros mismos y de la gente que nos rodea para aprenden a valorar, apreciar y amar a todos nuestros allegados y, sobre todo, a nosotros mismos. Todos tenemos aspectos negativos o puntos débiles, pero para eso ya está la maldita realidad día a día recordándonoslo. Nosotros a lo nuestro, que es quererse.
Miguel Blanco Otano
Badajoz, junio de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)