viernes, 17 de septiembre de 2010

Refrescante viento huracanado

Recuerdo de chico cuando iba con mis padres (de mayor también me pasa, pero los primeros recuerdos de todo en la vida es lo que mejor conservas) y parábamos con el coche en miradores y sitios así con viento. Solíamos parar y me ponía de frente al viento y me daba todo en la cara, bien frío, bien fuerte. Salían despedidas todas las "legañas" entumecidas del coche, se estiraban los músculos y recordabas, después de tantas horas de coche que tus rodillas podían de nuevo estirarse, y los brazos, y podías correr y saltar fuera de aquellas cuatro latas.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Responsabilidad política

La política es un asunto demasiado importante para no ocuparnos de él personalmente. No es un asunto para delegar, así como no lo son el resto de cosas importantes en la vida de cada uno.

No debemos, por tanto, delegar esta tarea en unos pocos que no tienen ni la capacidad ni la voluntad de hacer las cosas por nosotros en la manera que nosotros quisiéramos que fueran hechas.

Debemos, en su lugar, comenzar a tomar las riendas, ser maduros de manera suficiente para hacernos cargo de las cosas de las que sólo nosotros podemos responsabilizarnos. Es una cuestión de responsabilidad y madurez, y de necesidad, que comencemos a implicarnos todos en política y tendamos despacio y sin pausa hacia modelos de política participativa que permitan dar salida a nuestras necesidades, responsabilidades, anhelos y sueños.

Bálsamo

Como un bálsamo, recién extraído de los árboles más viejos.

A veces bastan palabras lejanas para resaltar sensaciones que están grabadas en la memoria y hacerlas florecer de nuevo, surgiendo de lo más olvidado y profundo de un alma ajada, como manantiales de agua cristalina.

Como un bálsamo, pero un bálsamo de ida y vuelta.

domingo, 22 de agosto de 2010

Se busca unicornio

Estoy buscando un unicornio. No hace falta que sea azul, mientras sea capaz de galopar a cielo abierto, a corazón abierto. Mientras sea capaz de calmar estas ansias de sacar versos sin control, encerrados como gritos en campanas de pueblo viejo.

Quiero escribir, en pieles, en la mía, o en la tuya, escribir en el aire, en las cuerdas. Para mí o para ti, o para todos, o para nadie, pero quiero sacar cosas que pesan ya demasiado. Y no salen.

Estoy buscando un unicornio. No hace falta que sea azul, mientras sea capaz de galopar a vena abierta, a chorros de tinta sin reposo, mientras sea capaz de aliviar un corazón.

domingo, 15 de agosto de 2010

La chica del tiempo

Así fue como pasó una batalla más ganada, entre recuerdos de playas perdidas y morrales olvidados. E incluso hubo quien ni supo qué día se libraba la batalla de tan encarnizada que había estado siendo en los últimos meses.
Tiempo, hundido y derrotado de nuevo, no sabía qué hacer, consciente de que día a día la pequeña María iba marcando su propio camino entre el ejército de minutos, segundos y horas lanzado contra ella.
Había ganado una nueva batalla. O eso al menos era lo que ciertos príncipes habían querido soñar.
Felicidades.